Antes que nada, me permito darles la bienvenida a este blog y les comento rápidamente qué es lo que podrán encontrar aquí. Bienvenidos todos: muchachos, scouters, dirigentes, padres de familia, antiguos scouts e interesados en busca de información sobre nuestro movimiento. En este blog podrán encontrar las reflexiones de su servidor en torno a tres temas clave para el Escultismo actual:

  • Los recursos pedagógicos implementados por el movimiento scout
  • Las políticas y debates que se suscitan dentro del Escultismo
  • Las experiencias que me han ayudado a mejorar mi labor como scouter

Una vez aclarado este punto, regreso a la pregunta: ¿qué tan vigente es el Escultismo?

Hace ya una buena tanda de años Baden-Powell ideó este movimiento para ofrecer una alternativa de desarrollo sano para los jóvenes. El contexto en el que lo creó era bastante adverso: falta de empleo, guerra, desigualdades económicas tremendas, proliferación de los vicios, acceso limitado a la educación… características todas que aún representan problemas para cualquier sociedad, unas más marcadas que otras, dependiendo el contexto.

Sería ingenuo pensar que un buen día la iluminación acudió a la cabeza de BP y en una tarde ideó todo lo que hoy conocemos como Escultismo. El proceso fue más bien largo y algunos procesos, como la incorporación del Lobatismo o el Guidismo, requirieron unas cuantas décadas para consolidarse. Sin embargo, lo que sí podemos decir es que BP tenía muy claro lo que quería ofrecer. Muestra de ello es el siguiente fragmento, incluido en su Guía para el Jefe de Tropa de 1920:

“El propósito de la instrucción o adiestramiento de scouts es mejorar la calidad del ciudadano futuro, particularmente en lo que se refiere al carácter y la salud; sustituir el YO por RENDIR SERVICIOS; hacer de los muchachos individuos eficientes, moral y materialmente, con el objeto de que esa eficiencia pueda ser aprovechada en servicios al prójimo.

La ciudadanía o civismo ha sido definida en pocas palabras así: ‘lealtad activa a la comunidad’. En un país libre es cosa fácil, y nada fuera de lo común, considerarse uno como buen ciudadano con solo acatar las leyes, ser trabajador y expresar opiniones sobre política, los deportes o actividades de índole general, y dejando que otros se preocupen del bienestar nacional. Esto se llama ciudadanía pasiva; mas esta clase de ciudadanía no es suficiente para mantener en alto, en el mundo, las virtudes libertad, justicia y honor. La ciudadanía activa sí puede conseguirlo.”

Muchos dicen, a la luz de nuestro actual contexto, que el Escultismo es un movimiento apolítico, queriendo decir con esto que no debe inmiscuirse en los asuntos de carácter gubernamental. De entrada, no existe en este mundo algo humano que pueda llamarse ‘apolítico’, pues la política no es otra cosa que la forma en que los grupos humanos administramos el poder. Y el poder, ¿qué es? Larga y enredada es la discusión sobre tal tópico, pero desde el pensamiento griego hasta los actuales debates, todas las definiciones tienen algo en común: el poder es la facultad para decidir por otros. Las vías para acceder a tal facultad son harina de otro costal.

Una pregunta más: ¿quiénes son esos otros por los que se decide? Los miembros de una comunidad organizada, en nuestro caso, los ciudadanos. Si uno más uno son dos, BP no propuso nunca un movimiento ajeno a la política. Lo que es más, el Escultismo, entendido como una forma de generar lo que él llama ‘ciudadanía activa’, es un movimiento sumamente politizado. No sólo se trata, como bien señala, de opinar, seguir las leyes y trabajar, sino de construir una sociedad que pelee por la libertad y la justicia. ¿Y cómo se hace eso? A través de la rendición de servicios.

No se trata de generar un Escultismo ‘militante’ ni de crear facciones que dividen a la hermandad scout según sus actos o premisas. Se trata, sencillamente, de educar ciudadanos que velen por el bienestar propio y el del prójimo, que superen el ‘opinionismo’ y la alienación para ser agentes de la bondad. ¿Es vigente, entonces, el Escultismo? Por supuesto que lo es. Mira a tu alrededor y seguramente encontrarás cosas que están mal, asuntos que pueden y deben mejorarse.

Es ahí, en las circunstancias de cada Grupo Scout –porque el Escultismo que no se vive en Grupo no tiene ningún sentido-, donde debemos aguzar la mirada y desvelar aquellas problemáticas en las que podemos volvernos útiles. Cómo lo haremos es una discusión más larga que retomaremos más adelante, pues es ahí donde se dan las divisiones y las polémicas estériles. Lo que sí me atrevo a asegurar es que no podemos hacerlo bajo la premisa de que BP ideó un método rígido y dogmático. El propio BP, en el mismo libro, nos dice:

“Todos los principios del Escultismo van encaminados hacia un buen fin. El éxito de su aplicación depende del Jefe de Tropa y de la forma en que los ponga en práctica. Mi objeto actual es esforzarme por ayudarlo en este sentido: primero, mostrándole el propósito del adiestramiento y, segundo, sugiriéndole los métodos por medio de los cuales puede llevarlo a cabo.

Muchos Jefes de Tropa probablemente desearían que les señalase prolijamente los detalles. Pero esto en realidad sería imposible, pues lo que puede ser conveniente para una Tropa en particular o para una clase de muchachos en determinado lugar, tal vez no dé resultados buenos con otros que se encuentran sólo a dos kilómetros de distancia o mucho menos con aquellos que se encuentran esparcidos por todo el mundo, viviendo bajo condiciones totalmente diferentes. Sin embargo, se pueden hacer ciertas sugestiones generales que, al adoptarse, los Jefes de Tropa puedan juzgar por sí mismos en cuanto a los detalles que producen mejores resultados.”

Sendero Recorrido SLPS

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Comments   

+1 #1 Oswaldo C. 2017-01-20 01:54
Interesante!!!
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